¿Tienes curiosidad por saber cómo es el proceso de creación de una canción desde cero? ¿Tienes dudas sobre cómo componer o producir tu música? Aquí te muestro las pautas a seguir para ello, desde la composición hasta la obtención del producto final listo para compartir.
Primer paso: la composición
Una vez llega la inspiración para crear una nueva canción, surge la duda de si comenzar componiendo la letra o la melodía. ¿Qué es mejor?
Si nunca te has visto en esta situación, es probable que te lo hayas preguntado alguna vez. Pero déjame decirte que no existen reglas escritas al respecto. Depende del compositor o de la propia canción, pues hay artistas que no tienen un orden fijo. Se empieza por lo que resulte más inspirador o sencillo al principio.
«La inspiración no suele llegar cuando se la busca»
La letra
Antes de empezar a componer la letra, es importante tener claro qué idea se quiere transmitir y cuál es el tema principal de la canción. Por un lado, esto facilitará encontrar las palabras adecuadas y, por otro, el resultado final será “redondo”. La inexactitud en la intención puede dar como resultado un producto inacabado, impreciso o incoherente.
Como cuando se escribe poesía, dejar hablar al subconsciente y escribir lo primero que venga a la cabeza puede funcionar. Primero se deja libre a la imaginación y después se seleccionan y ordenan las frases que se hayan escrito.
La inspiración no suele llegar cuando se la busca. Hay quien tiene siempre a mano un papel para apuntar ideas en cualquier momento, o una grabadora para captar ideas o melodías y poder plasmarlas después. También son útiles las lluvias de ideas para buscar términos por familias de palabras o grupos semánticos.

La música
También existen varios caminos para componer la música de la canción. La grabadora es la gran aliada de aquellos a quienes se les ocurren melodías cuando están haciendo otras cosas. Suele funcionar también ayudarse del instrumento que mejor se domine e improvisar hasta dar con algo que encaje con lo que se busca.
Escuchar música variada de muchos otros artistas mejora la capacidad de composición de nuevas melodías. Tener una biblioteca musical amplia en la cabeza abre la mente y mejora la creatividad.
Segundo paso: la preproducción
Dependiendo de la magnitud o del nivel de profesionalidad del proyecto, este paso puede llevarlo a cabo un productor o el propio compositor. La producción (o preproducción) de una canción consiste en definir cómo queremos que suene y los pasos a seguir para llegar a ese objetivo.
En el caso de contar con un productor musical profesional, el autor debe reunirse en este momento con él para mostrarle una primera grabación sencilla de la composición a modo de “boceto” (o mostrársela en vivo directamente), y definirle unos objetivos: cómo quiere que suene, a qué quiere que recuerde o evoque, qué instrumentos prefiere, etc.
El autor y el productor trabajan conjuntamente para probar diferentes propuestas de sonido y arreglos musicales hasta dar con los tiempos, modos, instrumentos y efectos que mejor suenen según el criterio del productor y el gusto del autor.
Tercer paso: la grabación
«El acompañamiento de la voz puede hacerse con un teclado y un ordenador»
Una vez definidos todos los elementos de la canción, se procede a su grabación en un estudio con los músicos. Puede hacerse todo en una sola pista de audio, pero lo más habitual es grabar cada instrumento y cada voz en pistas separadas para luego mezclarlas. Si alguien se equivoca, siempre se podrá repetir su pista individualmente sin hacer repetir su parte a los demás.
La grabación por pistas separadas también permite obtener varias opciones de un elemento para luego elegir en posproducción la que mejor encaje con el resto de instrumentos.
La producción de la música está cambiando, y se están probando sonidos nunca escuchados antes gracias a los sintetizadores. Se están dejando de lado los instrumentos que no podían faltar en las bandas más populares del siglo XX y principios del siglo XXI: la batería y el bajo y guitarra eléctricos.
El acompañamiento de la voz puede hacerse con un teclado y un ordenador, sin necesitad de nada más. Y no me refiero específicamente a la música electrónica. Solo hay que revisar las listas de éxitos actuales para comprobar que el pop actual, sea más cargado o más minimalista, solo se acompaña de sonidos creados por ordenador a través de sintetizadores.
A pesar de todo esto, en esta ocasión nos centraremos en los instrumentos tradicionales.
Bases de guía
Primero hay que empezar por una línea básica de percusión que marque el ritmo a los músicos y cantantes a la hora de grabar sus pistas, incluida la percusión definitiva. Las bases de guía no se incluirán en el resultado final. Puede emplearse también un metrónomo.
Percusión
Habitualmente se trata de una batería, pero también puede haber otras opciones. Esta pista servirá de base para los siguientes instrumentos, que se irán grabando escalonadamente, sumando el nuevo instrumento a los anteriores.
Bajo y acompañamiento
El bajo eléctrico conforma con la percusión la base de la canción. Juntos son el esqueleto o los cimientos sobre los que se construye todo lo demás. En ciertos géneros, las guitarras rítmicas también forman parte del acompañamiento, y el bajo puede sustituirse por otros instrumentos de cuerda de sonido grave como el contrabajo.
Melodías instrumentales
Según el estilo o el gusto de los autores y productores, una canción puede incluir más o menos pistas melódicas, dependiendo de lo cargada o sencilla que sea una pieza. Pueden incluirse instrumentos de cuerda como la guitarra o el piano, teclados, instrumentos de viento-madera o viento-metal, o melodías sintetizadas.

Voces y coros
Sobre una base de voces pregrabadas o una sencilla base instrumental, se procederá a grabar la voz o voces principales. Si es oportuno, el cantante principal u otros cantantes grabarán después coros o segundas voces, que aportan mayor “cuerpo” a la voz principal.
Cuarto paso: la posproducción
«Probablemente, el productor es es quien más horas dedica a la canción»
Cuando todas las pistas están grabadas, el productor musical procede al montaje de todas las piezas. Es el trabajo de edición, mezcla y masterización.
Llegados a este punto, habrás podido comprobar que, en todo el proceso de creación de una canción, el productor es fundamental, aunque no tenga la autoría de la canción. Probablemente es quien más horas dedica.
En la fase de masterización y, a veces, también en la de mezcla, trabaja un ingeniero de sonido. Este profesional es el encargado de dotar a la canción de un sonido profesional.
Edición
En la edición se limpian y retocan las pistas para corregir los posibles errores de tempo, afinación o ruidos. Si hay varias tomas de un mismo instrumento o voz, pueden recortarse y montarse, para una sola pista, las mejores partes de cada toma. Lo mejor es buscar la mejor calidad de grabación posible, pues es preferible a tener que editar mucho después.

Mezcla y masterización
Las pistas editadas se reúnen y mezclan, ajustando los niveles de intensidad y ecualización para que cada instrumento y las voces suenen en su justa medida, sin saturaciones, y para que todo empaste bien. También pueden añadirse en este paso efectos de sonido. El paneado de las pistas permite que la experiencia estéreo sea óptima.
Una vez mezcladas las pistas, se obtiene una única pista nueva. El ingeniero de sonido realiza los últimos retoques antes de la compresión final para que la canción tenga un sonido profesional y suene bien en cualquier plataforma y equipo de sonido. El resultado es el máster, el producto final.
Y por último… ¡la distribución!
No hay que olvidarse del trabajo de difusión del máster de la canción que, dependiendo del caso, requerirá más o menos planificación. Puede distribuirse a través de Internet mediante plataformas digitales, o en formatos físicos.
Las redes sociales son canales fundamentales para dar a conocer una nueva canción en Internet, por su difusión y la facilidad para compartir el producto.

¡Esto es todo! Si estás pensando componer tu propia canción, espero haberte ayudado a empezar. ¡Ánimo!
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