¿Qué es un sintetizador? Desde el prototipo de Moog hasta hoy

Los sintetizadores llevan más de 50 años en nuestras vidas y, desde su invención, han evolucionado hasta convertirse en elementos imprescindibles para la producción musical actual.

El sintetizador tuvo un considerable efecto sobre la música del siglo XX, y hoy vamos a analizar cómo surgió y cómo revolucionó la forma de hacer música desde la segunda mitad del siglo pasado.

¿Cómo funciona un sintetizador?

Un sintetizador es un instrumento musical electrónico capaz de generar señales eléctricas y convertirlas en sonidos audibles a través de auriculares o altavoces. La característica principal que diferencia a un sintetizador de otros instrumentos electrónicos es la posibilidad de modificar los sonidos o de crearlos desde cero. De ahí su nombre: permite “sintetizar” los sonidos”.

Los sintetizadores pueden imitar otros instrumentos ya existentes, como los tradicionales, o generar nuevos timbres. Pueden ser analógicos o digitales.

Origen del sintetizador

Los inicios de la música hecha por ordenadores se remontan a la invención de estos últimos. El 15 de enero de 1962, la empresa IBM presentó la computadora 7094, diseñada originariamente para aplicaciones científico-tecnológicas. Sin embargo, este ordenador acabó haciéndose popular por ser el primero en interpretar una canción. más concretamente, fue la primera máquina que logró modular una voz sintética.

Desde esta peculiar interpretación se siguió desarrollando la tecnología hasta que, entre 1963 y 1964, Robert Moog construyó su primer prototipo de sintetizador. The Monkees fue la primera banda en lanzar un álbum implementando el sintetizador Moog en 1967, el cual llevó a ser número uno en las listas.

La canción principal del álbum «Strange Days» (1967) de The Doors también incluyó un Moog.

El sonido del Moog alcanzó el mercado masivo con Abbey Road de The Beatles entre otros.

Del sintetizador monofónico al polifónico

Robert Moog construyó su primer prototipo entre 1963 y 1964. Tenía un tamaño considerable, y no podía tocar más de una nota a la vez. No era accesible a todo el mundo, pero ya algunos grupos empezaron a experimentar con él en aquella época.

Así, la entrada del sintetizador en las salas de producción musical revolucionó la música de los años setenta, popularizándose el género disco.

Según fue avanzando la tecnología, se redujo su tamaño y su precio, acercándose más al teclado que conocemos hoy en día. En los años ochenta, el sintetizador se popularizó gracias a la aparición de modelos más pequeños y baratos, más accesibles. Además, eran polifónicos: poder tocar dos o más notas al mismo tiempo multiplicaba las posibilidades.

En los años ochenta convivieron varios géneros musicales, y aún se empleaba bastante la guitarra eléctrica. El punk, el rock y los grupos de la movida madrileña aquí en España convivieron con otros estilos que empleaban los sintetizadores. Incluso, a veces, se mezclaban.

La vuelta del estilo ochentero

Se dice que las modas siempre vuelven. El gusto por la estética y los sonidos que caracterizaron esa década vuelve de la mano de la cultura audiovisual (películas, series…) y, cómo no, de la música.

En este sentido, me gustaría acabar con la recomendación de un grupo actual cuyo sonido retro emplea los sintetizadores, transportándonos a décadas pasadas con un estilo indie renovado.

Se trata de Wallows, un grupo de jóvenes estadounidenses. Como curiosidad, uno de los vocalistas es un reconocido actor, Dylan Minnette. De niño apareció en series como El Mentalista o Perdidos y, más recientemente, encarnó a Clay Jensen, protagonista de la serie Por 13 razones de Netflix.

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